Diego me salvó, en todos los sentidos en los que puede salvarse a una persona.

¡Hola!
Me llamo Mika, soy mamá primeriza de Diego, que nació un sábado, 15 de Diciembre de 2012.

Tengo veinte años, y como casi todo el mundo pesaréis que soy una niña y que no sé nada de la vida. Seguramente también podríais llegar a pensar que mi madre/familia cría a mi hijo, que yo aún no estoy criada y un sinfín de tópicos que nos rodean a las madres jóvenes.
Quien piense eso se equivoca con todo. Sé mucho más de la vida que una chavala de veinte años normal, por suerte o por desgracia me ha tocado vivir mucho en poco tiempo.

Llegados aquí… Esta es mi historia:

Me independicé con diecisiete añitos, me fui a vivir con mi entonces pareja, un Deejay al que me amarré como un clavo ardiendo. En mi casa las cosas no estaban bien, así que vi en él una vía de escape.
A los tres meses de convivencia empezaron las peleas. Peleas que empezaban porque yo había quedado con alguna amiga a tomar un café, porque me había cambiado el color de pelo o porque le suplicaba que no se drogara.
Fueron in crescendo. Se convirtieron en peleas fuertes, serias y duras. La cosa empezó poco a poco, una bofetada o un puñetazo. La cosa se agravó cuando él vio que mi cuerpo soportaba bien las agresiones, así que éstas también aumentaron de intensidad.
Me levantaba en peso agarrándome el cuello, me tiraba al suelo y me daba patadas como si yo fuese un saco de boxeo, se encelaba y desahogaba físicamente conmigo.
Cuando esto ocurría, me quitaba el móvil y me encerraba con llave hasta que se me pasara. Podía estar un día y medio encerrada.
Yo me distancié totalmente de mi familia y amigos por él. Me aislé. No voy a echarle la culpa de eso, porque de eso la culpa la tengo enteramente yo. La dependencia emocional hablaba por mí y llegó un punto en el que creía que mi vida iba a seguir en esa línea de infelicidad para siempre.

Entonces pasó. Al año de vivir juntos me quedé embarazada, y decidí tenerlo, porque ante todo ese pequeño garbanzo que crecía en mi interior era mi hijo.

Siempre he dicho que Diego me salvó, en todos los sentidos en los que puede salvarse a una persona. 
La noche en la que me enteré no pegué ojo… Pensaba mucho, muchísimo… Si era niña no quería que viera que su madre consentía los malos tratos de su padre. Y si era niño no quería que mamara de esa situación que hacerle semejantes cosas a una mujer estaba bien, que eso era lo correcto.

Gracias a mi madre y a la única amiga que me quedaba, conseguí despegarme poco a poco de él. Volví a casa de mi madre, ya que viviendo con él no podía asegurarme un plato de comida todos los días, de hecho había días que ni comíamos, y si lo hacíamos solía ser pasta o arroz… Y una embarazada se tiene que alimentar equilibradamente.

Los dos primeros meses que estuve separada de él me dí cuenta de que no lo necesitaba. Él no me acompañó a ninguna visita de matrona, tocólogo… Se despreocupaba totalmente, así que un día, tuvimos una pelea que llegó a más, y me armé de valor y lo dejé.
Se lió mucho, hasta tal punto que tuve que denunciarlo cuando estaba de seis meses y medio.
Me amenazaba con matarnos a mi madre, a mi hijo y a mí. Un día decía que renunciaba a todo y se alejaba, que no quería a ese bebé, y al otro decía que o estaba con él o acababa con mi vida.
Dieciséis meses de orden de alejamiento que hicieron que pudiera pasar el resto de embarazo más o menos tranquila.

Él renunció a su hijo, pero aun así, el quince de Diciembre, cuando me puse de parto y llegué al hospital, le dije a mi madre que lo llamara y lo avisara.
Esto (entre otras cosas) hizo que mi parto fuera horrible, ya que estaba más pendiente de lo que estaba pasando en la sala de espera con él que de hacer correctamente los pujos, hasta tal punto que perdí el conocimiento y tuvieron que instrumentar.
Mi familia se cabreó conmigo por haberlo llamado, pero yo pensaba en Diego. Pensaba en que en un futuro él supiera que yo puse todo de mi parte para no separarlo de ese hombre. Que podía haber sido más novio, pero podía ser buen padre. La vida más tarde me enseñó que eso es imposible. Un maltrador NUNCA será un buena padre.

Le puse sus apellidos, y las dos primeras semanas más o menos, yo le pasaba fotos, le decía de quedar para verlo, yo se lo llevaba en autobús hasta su casa (a 40 minutos de donde yo vivía…), puse todo de mi parte… Pero poco después pasó lo que tenía que pasar, él siguió con su vida loca, bebida, drogas, fiesta… Y yo con un bebé, sola. Me cansé de ir detrás de él.

Volvió a renunciar en Marzo, cuando ya tenía puestos los apellidos. Pero ya no había nada que hacer, no se puede renunciar a un hijo (legalmente) así como así. Me resigné y seguí mi vida con mi hijo, criándolo con mucho amor, respeto y cariño. No dejaba que nadie me ayudara, sabía que era mi responsabilidad y así lo hice. Yo le pagaba todo. Estoy orgullosa de decir que pese a mi juventud y por mi cabezonería, he podido mantenerlo yo, con mis ahorros y con lo poco que cobraba.

Así que, por eso Diego me salvó, yo no sé donde estaría si no me hubiera quedado embarazada, pero prefiero no pensarlo. Ahora tiene catorce meses y todas las noches le doy las gracias por estar por darme la fuerza que necesitaba. Lo miro y veo mi vida en sus ojos.

Esta entrada tiene 9 comentarios

  1. Querida Mika, tu dni dice que eres una niña, pero yo sé que eres una MUJER y una SUPER MAMÁ, asi con Mayúsculas, y que todo lo malo que has pasado la vida te lo está devolviendo en felicidad al lado de tu Diegorri y de ese pedazo de hombre que tienes ahora a tu lado.
    Un abrazo guapa.

    1. Tu si que eres una supermama, ya sabes que tus dos tesoros me tienen lo a de amor, ojala pueda comermelos a besos pronto 😘

  2. Mi nilña no habia yo leido que tenias blog, dejame decirte que me he emocionado, tantot u como yo y como todas las mamas jovenes nos tienen en un blanco facil porque tal como has dicho se ceen que somos niñas sin criar y que no cria,osa. Nuestros hijos, que hay casos asi, claro, pero tsmbien los hay con madres adultas, sin ir mas lejos mi mama, somos 3 y todas criadas por mi abuela. Eres una super mama corazon y me alegra haberte conocido aunque sea por redes sociales. Un besazo de erik y mio pars ti y pars diego!

    1. Muchisimas gracias Miriam, de ti solo tengo buenas palabras!! Vales muchísimo, y Erik tambien!
      Dale un besote al gordo de mi parte y un coco de Diego ❤️

  3. Es admirable que pese a todo lo que has vivido sigues siendo una niña en el buen sentido, feliz, alegre, inocente y un cielo y eso nada de lo que has vivido te lo ha quitado, sigue dentro de tí y sale por esos ojos alegres que tienes. Me alegro mucho por tí y por Diego porque él te salvó pero tú le estás haciendo feliz

    1. Nos hacemos felices mutuamente, es la esencia de todo esto. Gracias por alegrarte y por cada palabra, eres un amor de los gordos.

Deja un comentario

9 − 7 =

Cerrar menú