III.

III.

 Cuando tú naciste, yo lo hice contigo. De forma literal, volví a nacer el día que me salieron las dos rayitas en el test de embarazo y también el día en el que te tuve en mis brazos por primera vez.

Tu me has cambiado la vida, tú me haces grande. Me enseñas el significado de la palabra amor, me enseñas que por mucho daño que te hagan no hay nada que una caricia, un beso y un abrazo no pueda curar. Tienes que aprender muchísimo de mí, pero yo, día a día, aprendo aún más de ti.

Noble, leal, conformista, cariñoso, especial, alegre, bueno, inteligente… Eres lo que siempre soñé, tú llenas mi vida de magia, de una magia inexplicable, una magia que solo siento cuando te miro, cuando te toco, cuando me sonríes.

Me lo has puesto todo demasiado fácil, has hecho de estos tres años los años más maravillosos de mi vida, me has abierto la mente a un nueva forma de pensar, de ver el mundo. Tú me has hecho mejor, millones de veces mejor de lo que era.
Mi objetivo en la vida es que seas feliz, muy feliz, te quiero devolver todo lo que me das multiplicado por mil.

Eres un milagro, llegaste cuando era imposible que llegaras, naciste cuando nadie daba un duro por ti, estás sano, estás fuerte, estás curándonos a todos, a la Bisa, a las Litas, a papá, a mamá… Es increíble cómo lo haces, sin ni siquiera darte cuenta… Sin ser consciente de lo que eres para todos nosotros. Increíble eres tú.

Quiero hacer que este nuevo año que estrenas sea increíble para ti, más que los tres que dejamos atrás, porque ahora eres capaz de entender muchas más cosas. Quiero que metas los dedos en la tarta, que para eso es tuya, que nos llenemos de arena en el parque, quiero que sigas con esa sed de aprender, y yo con la ilusión de enseñarte todo un mundo por descubrir. Amo tu locura y no quiero que la pierdas jamás. Eres ingobernable, y eso me encanta. Quiero seguir viendo en tus ojos la ilusión que me contagias al ver los fuegos artificiales o al subirte a la noria. Adoro ponerme en tu piel, adoro imaginarme lo que sientes y como lo sientes. Quiero que sigas siendo tú, siempre. Que nadie te cambie, ni ahora ni nunca, eres perfecto tal y como eres.

Tu luz traspasa pueblos, ciudades, países, mares. Enamoras, Diego, enamoras a todo el que se cruza contigo.

Solo puedo darte las gracias, gracias por tanto, gracias por todo. Gracias por ser mi motor, mi lucha, mi motivación. Siempre serás el primero. Siempre serás la respuesta que yo esperaba a una pregunta que no había ni formulado.
Felicidades, vida mía.

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