Mi hija lleva las orejas perforadas.

Mi hija lleva las orejas perforadas.

Mi hija, como una grandísima parte de las niñas caucásicas, lleva las orejas perforadas.
Una enfermera le hizo los agujeros de los pendientes a Delia cuando ésta tenía una semana.
No voy a decir como la mayoría de las mamás que les han puesto los pendientes a sus hijas, que no lloró. No tuve esa suerte, lo hizo, y mucho. Fueron 30 segundos por oreja interminables, en los que la niña se puso roja del berrinche. Normal, le estaban haciendo daño.
En ese momento me sentí mal, me sentí fatal. Y empecé a pensar en el por qué le había hecho pasar a mi hija por ese minuto de dolor. Ella ya no se quejó más, y a mí se me fue olvidando.

Foto de Google.

En nuestras vacaciones fuimos a Peñíscola, y una noche que estábamos en un parque, vimos a una niña con un piercing en el ombligo. Ella iba con su hermano mayor, que aun así también era un niño pequeño. Yo, que no me pude contener la curiosidad, le pregunté al niño que cuántos añitos tenía su hermana, él me respondió “¿la del piercing en el ombligo?” a lo que yo le contesté “¿anda, es de verdad?” su respuesta me dejó helada. “sí, claro que es de verdad. Ella tiene CINCO años”.
Cinco años y llevaba un piercing igual que éste en el ombligo:

No juzgo a esa madre, no juzgo a esa niña. No puedo juzgarlas porque siento que yo he hecho lo mismo con mi hija. Le he perforado una parte de su cuerpo sin su consentimiento, sin darle poder de elección (aunque seguramente, la niña de cinco años fuera la que le pidiera a sus padres hacerse el piercing, quién sabe). Ese momento me hizo reflexionar, hablé mucho de ello con mi marido y con mi madre.
Mi madre me dijo que la verdad es que le había sorprendido que yo decidiese hacerle los pendientes a mi hija por mi manera de criar y de ver el mundo. Y creedme, más me sorprende a mí. Sé que en ese momento pensé que le estaba ahorrando un dolor si en el futuro quería ponérselos, pero, ¿y si no quiere?
Es una tradición que hemos normalizado, pero que ahora con el tiempo, veo totalmente innecesaria. Me parece un buen tema de debate siempre y cuando se haga desde el respeto.
Es mi primera niña y estoy aprendiendo mucho de ella en muchos aspectos, éste uno de ellos. Estoy segura de que si en el futuro tengo otra no se lo voy a hacer.
Me encantaría saber qué diferencia hay entre esa niña de cinco años y la mía. Me encantaría saber qué llevó a esos padres a firmar el consentimiento para hacerle un agujero en el ombligo a su pequeña… Puede que lo mismo que a mí para hacerle los agujeros en las orejas a la mía…
No lo sé.

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Hola Mika, He dado con tu blog por el enlace que te pusiste en asesoras de lactancia online. Yo también empiezo mañana el curso. Creo que es un debate muy muy interesante. Mi niña Aroa tiene 8 meses, no le puse pendientes y no me puedo creer la cantidad de criticas que he recibido por ello. No tenía ni idea de que estaba tan culturalmente inculcado el ponerle pendientes a las niñas. Lo vemos normal pero que es lo normal? Lo que todo el mundo hace porque si? Es una de las primeras cosas que aprendí de este mundo de la maternidad, todas las criticas que tendré que aceptar por intentar hacer las cosas como las siento… Me meto yo acaso con el resto? En fin, los criticologos que se ahorren sus criticas, cada uno hace las cosas como las siente. Un abrazo!

    1. Ohhhh, ¡hola compi! Delia tiene siete meses y medio y me arrepiento tanto… Van a juzgar siempre, lo hagas o no lo hagas, hay gente que es así de opinóloga y que tienen el respeto y la empatía donde yo me sé… Creo que la generación de nuestros niños va a ser muy diferente y muy respetuosa, al menos bastante más que las nuestras. Gracias por tu comentario, bella. Un abrazo de vuelta <3

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