La de al lado no es competencia, es compañera.

La de al lado no es competencia, es compañera.

SORORIDAD.


¿Habías escuchado antes este término?
¿Sabes qué significa?

Sororidad es un pacto social, ético y emocional construido entre mujeres.
Sororidad es saber que, aunque todas somos diferentes, todas somos iguales.
Sororidad es ver triunfar a otra mujer y alegrarte.
Sororidad es ayudar a crecer a otra como tú. O a otra diferente. O a otra parecida.
Sororidad es no criticar porque la de al lado no hace lo que tú. Críar como tú. Pensar como tú. Vestir como tú. Amar como tú.
Sororidad es pensar que nos unen más cosas de las que nos separan.
Sororidad es solidaridad. Con ella y contigo misma. Con tu hija, con tu hermana, con tu amiga o con tu madre.
Sororidad es tratar como amiga a cualquier mujer, aunque no la conozcas.
Sororidad es saber que cada vez que una da un paso, todas avanzamos.
Sororidad es hacer que no hayan prejuicios entre nosotras, mejor que haya amparo, protección, compasión.
Sororidad es hermandad, alianza, apoyo, fuerza, empoderamiento.

Si no te gusta lo que hace otra mujer, pasa de largo. Si no te gusta como viste, no compres la misma ropa. Si no te gusta la carrera que ha elegido, no estudies eso. Si no te gusta que se quede en casa con sus hijos, no lo hagas.

Sororidad es cambio. Como ya he dicho en alguna ocasión, sobretodo antes, prejuzgaba con demasiada facilidad. Ahora lucho en contra de eso mismo, y lo hago intentando ponerme en la piel de la otra persona, lo hago educando a mi hijos en la igualdad.

Creo en un mundo mejor, y creo firmemente que juntas somos más fuertes que por separado.
Creo que la negatividad atrae más negatividad y que ayudar desinteresadamente hace que el corazón se ensanche un poquito más. Creo que cuando nuestros hijos sean mayores, habrá mucha menos tasa de maltrato y de machismo. Sueño porque esa tasa sea de cero. Lucho porque esa tasa sea de cero.

Me alegra enormemente ver triunfar a una otra mujer. Ver ascender a mi cuñada. Ver sacarse la carrera de medicina a mi vecina. Ver cómo mi mejor amiga ha hecho su sueño realidad teniendo hijos y criándolos en casa. Me alegra ver como mi tía viaja por el mundo. O cómo mi prima lucha por cambiarlo. Me alegra ver como mi hijo no entiende de colores, de juguetes, de sexismo. Y como mi hija usa la ropa de su hermano sin importarle lo más mínimo. La gente piensa que ser generosa es regalar, y realmente ser generosa es el mejor regalo para una misma.

En cambio no me gusta ver como critican a mi amiga por no haberle puesto los pendientes a su niña. O a mi otra amiga por decidir que no quiere tener hijos. Odio cuando me dicen “pero si la peor enemiga de una mujer es otra mujer” o cuando me imponen hacer lo que consideran correcto cuando para mí no lo es. Odio cuando alguien trunca los sueños de otra persona sólo porque no puede cumplir los suyos propios. Me duele cuando una madre infravalora a su hija, le corta las alas, haciendo que ésta crea que no sirve y que le cueste mucha ayuda saber que es válida para lo que se proponga.

Y ahora te pregunto… ¿Eres sorora? El cambio empieza en uno mismo y tenemos más poder del que nos hacen creer. Yo, mí, me, conmigo contigo. Las mujeres fuertes se levantan las unas a las otras.

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