Letur: La perla de la Sierra del Segura

Estábamos mi marido y yo buscando rutas de senderismo bonitas, con las que reconectar con la naturaleza, que no nos pillaran muy lejos de Murcia y que no fuesen muy inaccesibles y dimos con varias, pero algo nos lanzó a Letur, Albacete. Como compartir es de guapas, os voy a contar lo que hicimos, nos enseñaron y descubrimos.

 

Cascada de Letur

 

Letur es un pueblo pequeñito por el que pasa un arroyo que da mucho juego. Nosotros salimos de Murcia a las 11 de la mañana y llegamos en una hora y media. Nuestra sorpresa fue cuando llegamos al pueblo y nos vimos todo lleno de gente y de coches. Tuvimos suerte y aparcamos casi a la entrada. Atravesamos todo el pueblo (no hay mucha distancia de una punta a otra, quince minutos aproximadamente) y nos metimos por la calle Llanico Perales.

 

 

Justo cuando íbamos a empezar la ruta, nos cruzamos a dos personas maravillosas, una pareja mayor a la que preguntamos si es fácil llegar a la cascada. Ellos, muy amablemente nos dan las indicaciones, y cuando vamos a despedirnos, nos proponen enseñarnos el Charco Pataco. Aceptamos sin pensarlo, nos presentamos e iniciamos la marcha pendiente abajo, por la ruta de los Cantalares. Nos explican que vamos al nacimiento del arrollo, que hay un salto y varios merenderos, que el agua está muy fría pero que merece la pena.

 

 

 

De camino cogemos moras y nos las comemos, hacemos una micro parada en “la cueva del frescor” y hablamos sin parar con nuestros nuevos amigos. Nos dicen que viven muy cerca, aunque también son murcianos. Nos asombra la vitalidad y aguante que tienen, no se inmutaban ni cuando la pendiente se empinaba mucho.

 

La cueva del frescor, de dentro sale aire frío y es genial para descansar.

 

Llegamos sobre las 13:30 y nos presentan a su familia y a sus nietos, que estaban allí. Ellos se vuelven a subir a su casa porque ya es la hora de comer, nosotros nos quedamos. Yo meto las piernas en el agua y se me duermen de inmediato, estaba helada. Mi marido sube al salto y se tira sin pensarlo… Y como yo soy muy de probarlo todo, le sigo. Me tiro varias veces y disfrutamos unos minutos. Cuando ya nos hemos refrescado, decimos de volver a subir y de hacer la otra ruta, la que nos lleva a la cascada. No tenemos hambre, así que empezamos a deshacer el camino que habíamos hecho con la pareja.

 

 

 

 

 

 

 

El salto del Charco Pataco

 

 

 

Cuando subimos y cogemos el camino, pasamos por su casa, a lo que nos insisten para que pasemos, nos la quieren enseñar. Nos invitan a una cerveza y a unos langostinos, nos quieren dar agua fría y cosas para llevarnos, son unas personas maravillosas. Nos avisan que ir al Charco Pataco y a la Cascada el mismo día nos puede costar, pero nosotros somos muy cabezones y estamos dispuestos a darlo todo. Hay unos cinco kilometros desde donde estamos hasta nuestro destino, así que nos despedimos y empezamos a andar. Pasamos por sitios maravillosos y saboreamos cada paso dado.

 

 

Hay miradores de camino.

 

Llegamos a las 16:15. También se puede ir en coche, es lo recomendable con niños.

Comemos mirando la cascada desde arriba. Hay que bajar una pendiente de piedras para poder bañarnos, ojo porque resbalan, nosotros lo hicimos sentados. Nos metemos al agua y disfrutamos del baño. Empieza a llegar gente y como somos muy de hablar con todo el mundo, nos lo pasamos pipa. Nos tomamos el postre abajo, con el sonido del río de fondo y nos quedamos dos horas allí sin hacer nada especial, desconectando del mundo.

 

 

A las 18:25 decidimos volver, y como yo llevaba varias bolsas de plástico vacías, decidimos contribuir a la iniciativa #cleanthefuture de @oh.mamiblue. A los diez minutos nos pita un coche y era una pareja a la que habíamos conocido arriba. Nos dicen que si nos queremos montar en el coche y ahorrarnos la caminata, pero decimos que no. Nos limpiamos 4 km enteros, cogimos absolutamente toda la basura que nos encontramos y llenamos dos bolsas. La naturaleza nos regaló un día maravilloso, es lo menos que podíamos hacer por ella.

 

 

Llegamos a nuestro coche sobre las 19:45 con los pies cansados y el corazón lleno. Estamos enamorados de Letur, de su gente, de su paisaje y de cada rincón que vimos.

Cuenta también con una piscina natural a la que no nos dio tiempo a ir pero que nos dijeron que estaba muy bien, a la próxima iremos allí con las fieras.

Nosotros apenas hacemos deporte, en total anduvimos doce kilómetros y poco más de la mitad lo hicimos casi en llano. Se aguanta bien y si te gusta la naturaleza lo más mínimo se disfruta un montón.

Espero que os sirva y contadme si os animáis a hacer la ruta o si sabéis de otras que merezcan la pena, ¡nos encantaría conocerlas!

 

 

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