Pautas para fomentar la lectura en niños.

Nuestro hijo tiene cinco años y le encanta leer. Disfruta haciéndolo sólo, acompañado, antes de dormir, después de comer… De todas las maneras posibles.
A veces, cuando se encuentra nervioso por algo, se va a su habitación, coge un libro, se acuesta en la cama y lee. Le calma y le ayuda a encauzar las emociones.

Ilustración vía Pinterest

Puede que el amor por la lectura vaya en la persona, no lo sé. Yo vengo de una familia lectora y quizá lo he mamado en casa, pese a que de pequeña apenas me regalaban libros. Pero con nuestro hijo mayor y ahora con la pequeña, estamos siguiendo una pautas que creemos que han ayudado a potenciar su interés por los libros.
Aquí os las dejo por si os ayudan a vosotros:

  • Buscar libros acordes su edad y al interés del momento. Estos son unos ejemplos:
    – Cuando Diego mostraba interés por mi embarazo, leíamos libros como Dentro de nuestra mamá de Jo Witek. Cuando Delia nació, le volvió a dar interés de cómo se habían formado él y su hermana dentro de mí, así que Baby Pop de Meritxell Marti nos pareció una opción fantástica.
    – Cuando preguntaba por nuestra ya no familia monoparental Tengo una mamá y punto de Francesca Pardi nos encantó. Ahora también tenemos Familias de Verónica de Oh!MamiBlue y es una maravilla para tratar la diversidad familiar.
    – Cuando salió el tema de su adopción por primera vez, fuimos a comprar Nacido del corazón de Berta Serrano. Éste siempre ha sido su libro favorito.
    – Para gestionar las emociones, leímos ¿Cómo te sientes?  de Anthony Browne, y el año pasado, siendo más mayor le compramos El Emocionario de Cristina Núñez. Éste último lo recomiendo para niños un poco más mayores.
    – Para los miedo y terrores, Yo mataré monstruos por ti de Santi Balmes es precioso. Me lo recomendó hace años una amiga y es genial.
    Tenemos de muchos más temas como por ejemplo la lactancia, la muerte, la música, el amor, el feminismo… Tienen una pequeña biblioteca con muchísima variedad de contenidos a tratar.
  • Que los libros tengan ilustraciones chulas, ayuda. Sobretodo si son más pequeños. Es en lo primero que se fijan y lo que más les llama la atención.
  • Leer juntos. Nuestro hijo la mayoría de veces que lee lo hace ya solo, pero aún seguimos teniendo nuestros momentos de lectura unidos. Ese pequeño rato que pasas sólo con él, arropados por la paz, con un tono de voz suave y con los cinco sentidos puestos en el pequeño y en el libro, fomenta la avidez de leer, ya que convierten ese momento en algo único y maravilloso.
  • Cuando son más mayores y está aprendiendo a leer, hacer turnos: Una página él, una página tú. Esto hace que no se canse del cuento, aprende con el ejemplo los signos de puntuación, exclamación e interrogación y practica la lectura en voz alta sin verse obligado o coaccionado.
  • Comentar el libro después: Es magnífico para inducir y animar inconscientemente la comprensión lectora. Preguntar cuál ha sido su parte favorita, la ilustración que más le ha gustado o qué le ha parecido el final del cuento, también les ayudan a ver que nos interesamos por ellos y por sus gustos y que su opinión tiene cabida y es importante para nosotros.
  • Ir a la biblioteca. Y dentro de este punto, dejar que toquen los libros, que elijan los que se quieren llevar a casa y los que quieren leer allí. En algunos sitios, a veces hacen talleres de cuentacuentos, eso les suele gustar mucho porque la gente que imparte el taller suelen gesticular y exagerar los diálogos mucho, ponen voces y les resulta muy divertido.
  • Regalar libros. En nuestra casa el Ratoncito Pérez sólo regala libros y en los santos sólo compramos libros. Asocian un libro a un acontecimiento bueno y especial, con lo cual entienden que la lectura es un regalo.
  • El ejemplo. Que tu hijo te vea leer es el mejor ejemplo. Una revista, un periódico, un cómic, un e-book o un libro tradicional. Son esponjas e imitan todo lo que hacemos.
  • No obligarles. Nunca castigarles con leer. Este punto no hace falta ni desglosarlo, obligando al niño, éste puede coger aversión por la lectura, ya que la puede relacionar a algo negativo.

Éstas son las cosas que creemos, han ayudado a nuestro hijo a amar la lectura. Ya lo decía J.K.Rowling: Si no te gusta leer, es porque aún no has encontrado el libro indicado.

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