EL PRIMER GOLPE – Anulación

Imagina que conoces a alguien, te gusta, le gustas, y empezáis una relación.

Lleváis solo un mes cuando te dice que te vayas a vivir con él. Quieres emanciparte y no ves mejor momento para hacerlo que con el chico que te gusta, además vas a un piso al lado de la casa de tu familia, nada puede salir mal.

 

 

Dos semanas después te dice que no le gusta que salgas con ese pantalón tan corto. Protestas, le dices que es tu pantalón favorito, y eso se lo toma como un vacile. Os peleáis, y como no tienes ganas de discutir más y tu armario está repleto de pantalones, te pones uno un poco más largo que también te gusta.
Te dice que así estás preciosa, y te desea que lo pases bien en la cafetería.

Lleváis dos meses, y cada vez quedas menos con tus amigas. Ahora repartes el tiempo entre él y ellas. Llega un día en el que te dice que Lorena es una puta, que mira cómo viste, y que si sigues saliendo con ella, inevitablemente acabarás siéndole infiel. Entonces decides quedar con Ana, pero él te dice que esa es más golfa aún. Tú le contestas que tiene novio, y él te dice que seguro que le pone los cuernos, que acabará mal. Así una y otra vez, con cada amiga de tu lista. Te presiona tanto que cada vez las ves menos. Te aíslas. Te aísla.

Llevas tres meses con él y un día te da por comprarte un tinte y cambiarte el color de pelo. No le dices nada porque quieres sorprenderlo. Cuando llega y te ve, se enfada y te grita que vas feísima y que eso seguro que lo has hecho para gustar a tu amigo José, ese que no ves desde hace un montón de semanas.

Pocos días después, te ve sin depilar. Te dice que, además de no tener tetas, tienes pelo, que qué asco. Que menos mal que estás con él, que aunque estés plana, te hayas tintado el pelo y tengas vello, te quiere igual. Dejas de mostrar tu cuerpo cuando te acuestas con él. Cuando ocurre es siempre con la luz apagada y con el sujetador con relleno puesto. Lo haces cuando no te apetece, porque siempre te cuenta que tiene muchas chicas detrás que morirían por pasar una noche con él.

Un día quedas con tu abuela para comer, y ella te pregunta si estás bien. Dice que te nota apagada.
Tú le dices que va todo sobre ruedas, que a lo mejor es el color de pelo que te has puesto.
Le dices que los tonos oscuros hacen los rasgos tristes y que simplemente estás cansada.
Al volver con él, en vez de preguntarte que como está la persona que más quieres, te hace un interrogatorio, te pregunta qué qué le has contado, que qué le has dicho de él.
Nada, amor mío, que soy muy feliz a tu lado.
Mentira.

Decidís mudaros. Él lleva días proponiéndolo y después de la conversación tan incómoda con tu abuela, aceptas. Os vais lejos de tu barrio de toda la vida.

De repente, no sabes cómo, llega un momento en el que eres invisible. Para él y para todos.
Bajo presión, has desterrado a tus amigas de tu vida y lo que es peor, a tu familia.
Hace semanas que dejaste de cogerle el teléfono a la gente que te quiere, te limitas a mandar un sms diciendo “estoy bien, soy feliz, os quiero”.  Mensaje que, por supuesto, él tiene que leer.

Él sabe que te tiene en su terreno, así que cada día pasa más de ti. Se tira el día en el ordenador, escuchando música y jugando al FIFA. Vas detrás de él. Le dices de ver alguna película, alguna serie, de salir a pasear. Pasas a un segundo plano, te conviertes en un cero a la izquierda.

 

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