EL PRIMER GOLPE – La salida.

Los golpes siguen, llega un momento en el que tú ya no quieres vivir.

La inocencia con la que empezaste con ilusión a salir con él, ha desaparecido.
Él te hace creer que vuestra relación es una relación normal y corriente, que cuando dos personas se pelean, las manos vuelan.
Te dice que si lo dejas, el día que rehagas tu vida, vivirás lo mismo.

Lo normaliza hasta tal punto que crees de verdad que esto es lo que te espera hasta el día que te mueras.
O hasta el día que te mate.

Pero llega un momento en el que te cansas. Decides poner distancia y aunque bajo amenazas, vuelves a casa de tu madre.
Abres los ojos poco a poco, día a día. Cada vez que hablas con él, sientes una mezcla de odio y miedo.
A veces te amenaza con que si no vuelves a su lado, se tirará a la vía del tren.
Otras te dice que ojalá te mueras.
Después te comenta lo mucho que te ama, que es que actúa así porque te quiere y no quiere que te vayas con otro.
Mentira. Mentira. Mentira.
Cada vez las amenazas suben de nivel.
Lo bloqueas, pero entonces te manda e-mails. Decides no meterte al correo, pero entonces te llama al móvil. Lo apagas, pero decide llamar al fijo de tu madre.
El acoso cada vez es mayor, y llega un momento en el que no solo te amenaza a ti, te dice que va a matar a tu madre, a tus hermanos y hasta a tus abuelos. Te asustas, crees que sería capaz.
Vas a comisaría, lo denuncias.
Te citan para un juicio rápido al día siguiente. A él van a buscarlo a su casa y se lo llevan esposado.
Te llama su familia. Te dice que cómo has sido capaz de denunciarlo. Que saben que te pega, pero que hubiese bastado con dejarle. Les dices que lo has intentado, lloras y les cuentas todo lo vivido.
Les da igual, la mala eres tú.
Sus amigos empiezan a mandarle mensajes de apoyo por las redes sociales:
– “Seguro que se merecía cada hostia”.
– “Algo habrá hecho”.
– “Estamos contigo”.
– “Si ella te hubiese dejado a la primera, no estarías así, la culpa es suya”
Esto no puede ser real.
Esa noche apenas duermes, el juicio es a las 9:00.
El día esta nublado, y cuando llega al juzgado, empieza a llover. Llueve en tu alma también.
Te llevan a una sala, estás acompañada de tus padres.
Viene un agente y entorna la puerta, tu padre se queda fuera y tu madre dentro contigo.
Él pasa por delante de la habitación en la que estás, va esposado.
Llega tu abogada y tu madre le da toda la documentación. Conversaciones, fotos, audios.
Le toman declaración.
Al principio lo niega todo, pero después de enseñarle todo ese material, admite lo ocurrido.
Cuando te toman declaración a ti, contestas a las preguntas con un hilo de voz.
Nunca has estado frente a un juez, estás asustada.

Le condenan a una orden de alejamiento y a trabajos comunitarios.
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